Ella mide apenas 7 centímetros, pero es el ser humano más hermoso que haya visto jamás. Su corazón late a toda velocidad. Me dicen que está muy cómoda, pero la piba se mueve para todos lados, como quien no puede dormir.
Cuando la vi en el monitor me quedé muda. Allí estaban sus piernitas, sus bracitos, su columna vertebral, su cabecita. Estaba todo.
Empecé a aguantar la respiración y a mirar nada más que la cara del médico. Quería ver si estaba serio, preocupado, contento, o qué, mientras pasaba por mi panza esa pistola espacial embadurnada en gelatina.
El tipo tenía la mejor cara de póker que se pueda imaginar. No se le movía un músculo de la cara. Creo que ni siquiera parpadeaba. Dibujaba cosas en la pantalla, escribía cosas que yo no entendía, y estaba tan mudo como yo.
Fue como un minuto lo que duró esa tortura. Hasta que dijo "mamá, está todo bien, todo normal". Solté el aire en un suspiro, reí y lloré al mismo tiempo, como la otra noche cuando recibí la primera patada. Hubiese querido abrazarlo y besarlo, pero no era apropiado. "¿Querés saber el sexo?". Yo ya lo sabía por intuición, pero el médico me confirmó que es nena (¡Sí!).
Volví a mirar al monitor. En ese momento sólo quería verla a ella, y sacarle sus primeras fotos de cuerpo entero. El ecógrafo entonces empezó a mover el aparatito como para que se la viera en pose, para que la nena hiciera sus primeras experiencias como modelo, siguiendo los pasos de mamá. "¿Querés sacarle una foto?", me preguntó. "¿Y a vos qué te parece?", tuve ganas de responderle, pero lo abrevié en un simple "sí".
Se las presento, ella es Francisca Selena Medina. Fecha (posible) de cumpleaños: 16 de agosto de 2018.

martes, 27 de febrero de 2018
jueves, 22 de febrero de 2018
La primera patada
Fue anoche, a eso de las tres de la madrugada. Mi bebé me despertó, me dijo “acá estoy” con una patadita. Después no me pude volver a dormir. Estuve fácil dos horas llorando y riéndome al mismo tiempo, y diciéndole “te amo” en voz baja para no despertar a nadie en la casa.Sentí también un alivio increíble a la ansiedad que me consumía por no saber cómo estaba mi bebé.
Hacía mucho tiempo que no le decía “te amo” a alguien. Y ahora me doy cuenta de que, las veces que lo dije, no significaba nada, pero nada, en comparación con la importancia que tiene ahora esa frase cuando se la digo a mi panza.
Hubo un par de patadas después. Y cada una me llenaba un poquito más de alegría, y me volvía a arrancar lágrimas y risas.
Ahora todo mi mundo, todo mi universo, está acá, en mi panza. No hay otra cosa que me importe.
viernes, 16 de febrero de 2018
Por un par de tetas
Son capaces de escribirnos poemas hermosos, en donde juran que nos amarán por siempre. Son capaces de prometer que dejarán todo atrás, toda su vida, sus familias, todo... que viajarán grandes distancias, que cruzarán mares y montañas sólo para estar a nuestro lado... son capaces de proponernos matrimonio. Son capaces de llenarnos de regalos, de darnos flores y decirnos que su belleza no se compara con la nuestra. También son capaces de olvidarse de todo eso ante el primer par de tetas que se les cruza.
Basta con que dejemos de servirles para saciar sus deseos primitivos. Basta con que nos embaracemos, que engordemos, que estemos postradas en una cama, con los pies hinchados y el cuerpo deformado, para que se olviden de todas esas epopeyas heroicas que eran capaces de encarar sólo para estar a nuestro lado.
Lo peor es que nosotras seguimos siendo unas crédulas pelotudas y seguimos cayendo. A pesar de los desengaños, seguimos pensando que hay excepciones. Y encontramos a alguien que jura amarnos, y nos decimos: "no son todos iguales, este tipo es diferente". Pero después nos demuestran que no. Como los perros, que por seguir a una perra en celo son capaces de tirarse abajo de un camión y ni siquiera darse cuenta, los tipos se olvidan del amor eterno por el que juraron ser capaces de mover cielo y tierra en cuanto se les cruza un nuevo par de tetas.

Ya no. No más desengaños. No voy a creer ni una sola promesa más proveniente de un hombre.
Pero no los culpo. No es culpa de ustedes, señores. Está en su ADN y no lo pueden controlar. No se engañen a ustedes mismos, no piensen "yo soy diferente, yo sí soy capaz de amar incondicionalmente". No. Afróntenlo. Sepan que ese amor que hoy los enceguece, mañana quedará en el olvido cuando venga cualquier otra mujer y les muestre sus tetas.
Si son honestos con ustedes mismos, las cosas serán más fáciles también para nosotras. Cuando nos juren amor eterno, cuando nos ofrezcan besos "que sellan nuestro amor al universo", aclárennos que se olvidarán de todo eso apenas vean otro par de tetas.
Es entendible. Las tetas son lo primero que ven al nacer, y lo primero que calma sus ansias. Hay una atracción magnética, tan inevitable como la ley de la gravedad, entre un par de tetas y los ojos de un hombre. Lo que no entiendo es por qué a las mujeres no nos pasa lo mismo. Será que tenemos las nuestras y no nos hace falta buscar ese par que nos alimentó y nos dio amor apenas vinimos al mundo.
Basta con que dejemos de servirles para saciar sus deseos primitivos. Basta con que nos embaracemos, que engordemos, que estemos postradas en una cama, con los pies hinchados y el cuerpo deformado, para que se olviden de todas esas epopeyas heroicas que eran capaces de encarar sólo para estar a nuestro lado.
Lo peor es que nosotras seguimos siendo unas crédulas pelotudas y seguimos cayendo. A pesar de los desengaños, seguimos pensando que hay excepciones. Y encontramos a alguien que jura amarnos, y nos decimos: "no son todos iguales, este tipo es diferente". Pero después nos demuestran que no. Como los perros, que por seguir a una perra en celo son capaces de tirarse abajo de un camión y ni siquiera darse cuenta, los tipos se olvidan del amor eterno por el que juraron ser capaces de mover cielo y tierra en cuanto se les cruza un nuevo par de tetas.

Ya no. No más desengaños. No voy a creer ni una sola promesa más proveniente de un hombre.
Pero no los culpo. No es culpa de ustedes, señores. Está en su ADN y no lo pueden controlar. No se engañen a ustedes mismos, no piensen "yo soy diferente, yo sí soy capaz de amar incondicionalmente". No. Afróntenlo. Sepan que ese amor que hoy los enceguece, mañana quedará en el olvido cuando venga cualquier otra mujer y les muestre sus tetas.
Si son honestos con ustedes mismos, las cosas serán más fáciles también para nosotras. Cuando nos juren amor eterno, cuando nos ofrezcan besos "que sellan nuestro amor al universo", aclárennos que se olvidarán de todo eso apenas vean otro par de tetas.
Es entendible. Las tetas son lo primero que ven al nacer, y lo primero que calma sus ansias. Hay una atracción magnética, tan inevitable como la ley de la gravedad, entre un par de tetas y los ojos de un hombre. Lo que no entiendo es por qué a las mujeres no nos pasa lo mismo. Será que tenemos las nuestras y no nos hace falta buscar ese par que nos alimentó y nos dio amor apenas vinimos al mundo.
Así que nada. Sépanlo, muchachos. Se acabó. No voy a caer ante ninguna otra promesa o declaración de amor que me hagan. Y cualquier promesa que reciba, la voy a someter a la prueba de las tetas, y esa promesa se deshará como un castillo de arena ante el agua del mar.
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viernes, 9 de febrero de 2018
Me pica el culo
Ahora que tengo toda su atención…
Quiero contarles simplemente que no tengo nada para contarles. Hace semanas (ya no sé bien cuántas) que estoy postrada en la cama, siguiendo las órdenes del médico de guardar reposo absoluto para que no me suba la presión. Y por una vez voy a actuar como una persona responsable y voy a hacer caso. Por que ahora no se trata sólo de mi salud, sino de la de la vida de alguien más.
Pero es un hecho que estoy muy aburrida. Ni siquiera me masturbo para evitar cualquier posibilidad de que me suba la presión, aunque el médico me dijo que no tiene nada que ver, pero por las dudas no lo hago. Y no es que no tenga ganas.
Lo que más lamento es no tener algo interesante para contar. Así que no me queda más remedio que empezar a inventar. Ya que no tengo nuevas experiencias para compartir con mis lectores, voy a empezar a escribir ficción. Ficción erótica, que es lo que a mí más me gusta leer.
Voy a dejar volar mi imaginación (alas no le faltan) y veremos qué sale. Cuando me excite al escribir me voy a tener que aguantar las ganas, incluso las ganas de tocarme. Ya empecé a escribir algo, apenas lo termine lo voy a publicar aquí.
El origen del mundo
Ya que no puedo usar Facebook, leo diarios y revistas. Así fue como enteré de que Facebook aplicó la censura sobre un cuadro de 1860 llamado “El origen del mundo”. Es un cuadro que muestra una concha peluda en primer plano, sin ningún recurso artístico que la disimule.
Se armó flor de escándalo. ¿Cómo Facebook va a censurar una obra de arte?
Me parece que hay mucha hipocresía en todo esto. Si lo que censuró Facebook fuera una foto cualquiera, en vez de ser un cuadro de un pintor famoso, todos estarían de acuerdo en censurarla (de hecho, a mí Facebook me censuró varias fotos y hasta me bloqueó una cuenta).
¿Por qué el cuadro tiene privilegios, siendo que muestra una imagen censurable con toda claridad, como si fuera una foto? O aplicamos censura a todo, o no la aplicamos a nada. Yo soy partidaria de que no la apliquemos a nada. Yo sé que me van a censurar, pero aquí está mi propia versión de “El origen del mundo”:
OK, es diferente por que la mía está depilada. Y está acompañada de una panza. Pero tengo que aprovechar para mostrarla ahora, por que en unos meses se va a abrir bastante para dejar pasar a mi bebé. Salvo que nazca por cesárea, pero espero que no.
Ah, y eso de que me pica el culo, perdón pero es verdad.
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| Y sí, me pica, ¿y? |
Pero es un hecho que estoy muy aburrida. Ni siquiera me masturbo para evitar cualquier posibilidad de que me suba la presión, aunque el médico me dijo que no tiene nada que ver, pero por las dudas no lo hago. Y no es que no tenga ganas.
Lo que más lamento es no tener algo interesante para contar. Así que no me queda más remedio que empezar a inventar. Ya que no tengo nuevas experiencias para compartir con mis lectores, voy a empezar a escribir ficción. Ficción erótica, que es lo que a mí más me gusta leer.
Voy a dejar volar mi imaginación (alas no le faltan) y veremos qué sale. Cuando me excite al escribir me voy a tener que aguantar las ganas, incluso las ganas de tocarme. Ya empecé a escribir algo, apenas lo termine lo voy a publicar aquí.
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| Cuadro "El origen del mundo" |
Ya que no puedo usar Facebook, leo diarios y revistas. Así fue como enteré de que Facebook aplicó la censura sobre un cuadro de 1860 llamado “El origen del mundo”. Es un cuadro que muestra una concha peluda en primer plano, sin ningún recurso artístico que la disimule.
Se armó flor de escándalo. ¿Cómo Facebook va a censurar una obra de arte?
Me parece que hay mucha hipocresía en todo esto. Si lo que censuró Facebook fuera una foto cualquiera, en vez de ser un cuadro de un pintor famoso, todos estarían de acuerdo en censurarla (de hecho, a mí Facebook me censuró varias fotos y hasta me bloqueó una cuenta).
¿Por qué el cuadro tiene privilegios, siendo que muestra una imagen censurable con toda claridad, como si fuera una foto? O aplicamos censura a todo, o no la aplicamos a nada. Yo soy partidaria de que no la apliquemos a nada. Yo sé que me van a censurar, pero aquí está mi propia versión de “El origen del mundo”:
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| Mi versión de "El origen del mundo" |
Ah, y eso de que me pica el culo, perdón pero es verdad.
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lunes, 1 de enero de 2018
Qué año...
Es ridículo culpar al año que terminó por las cosas malas que pasaron o asignarle el mérito de las cosas buenas, así que no voy a decir ni que fue un año de mierda ni que fue excelente. Lo que sí voy a decir es que fue un año con muchísimas experiencias para recordar.
Voy a recordar siempre el mes de febrero cuando recién me mudé al depto y conocí a Antonella, mi vecina, y poquito después a Fede, el instalador del cable.
Voy a recordar cuando empecé a disfrutar de aquel balcón, cuando empecé a hacer yoga, cuando descubrí mi costado sádico.
Cuando me empezó a espiar Marcos, el vecino adolescente, iniciando una secuencia de hechos casi trágica.
Cuando empecé a trabajar como modelo y cuando me reencontré con Fede.
Cuando hice realidad mi sueño de tener un sumiso con quien jugar el papel de ama castigadora.
Cuando apareció la familia de Marcos y empezaron a acosarme, para luego raptarme con la intención de venderme.
Cuando estuve encerrada una semana e intenté suicidarme para no morir de hambre y de sed. Este último episodio desearía borrarlo de mi mente, pero lamentablemente no puedo evitar que su recuerdo me siga acosando por las noches.
Cuando descubrí que estaba embarazada.
Mi prioridad para este 2018 es asumir mi rol de madre (mi único rol por el momento) y cumplirlo de la mejor manera posible.
Mi mayor deseo en este momento es que, a fines de este año, pueda escribir el resumen del año con mi hijo o hija en brazos y, simplemente, que ambos estemos sanos y felices.
A quienes me siguen leyendo, les agradezco infinitamente por acompañarme, y les deseo que tengan un hermoso 2018, en el que se cumplan todos sus sueños. Tengan en cuenta que eso depende sólo de ustedes y de su voluntad para hacerlos realidad.
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| Año nuevo, panza nueva |
Voy a recordar cuando empecé a disfrutar de aquel balcón, cuando empecé a hacer yoga, cuando descubrí mi costado sádico.
Cuando me empezó a espiar Marcos, el vecino adolescente, iniciando una secuencia de hechos casi trágica.
Cuando empecé a trabajar como modelo y cuando me reencontré con Fede.
Cuando hice realidad mi sueño de tener un sumiso con quien jugar el papel de ama castigadora.
Cuando apareció la familia de Marcos y empezaron a acosarme, para luego raptarme con la intención de venderme.
Cuando estuve encerrada una semana e intenté suicidarme para no morir de hambre y de sed. Este último episodio desearía borrarlo de mi mente, pero lamentablemente no puedo evitar que su recuerdo me siga acosando por las noches.
Cuando descubrí que estaba embarazada.
Mi prioridad para este 2018 es asumir mi rol de madre (mi único rol por el momento) y cumplirlo de la mejor manera posible.
Mi mayor deseo en este momento es que, a fines de este año, pueda escribir el resumen del año con mi hijo o hija en brazos y, simplemente, que ambos estemos sanos y felices.
A quienes me siguen leyendo, les agradezco infinitamente por acompañarme, y les deseo que tengan un hermoso 2018, en el que se cumplan todos sus sueños. Tengan en cuenta que eso depende sólo de ustedes y de su voluntad para hacerlos realidad.
viernes, 29 de diciembre de 2017
Regalos de navidad
Recibí unos cuantos regalos, todos ellos muy útiles y todos dentro de la misma categoría: ropa para embarazadas y para nuevas mamás. Pantalones con cintura elastizada, bombachas dos talles más grandes de lo que uso normalmente, corpiños para amamantar, etc. Ah, y un libro sobre “cómo disfrutar del embarazo”.Todo lo necesario para adaptarme a mi nuevo rol y mi nueva vida.
Mi cuerpo ya empieza a evidenciar la necesidad de estas cosas. Mis tetas están más grandes y redondas; mi panza empieza a asomarse de a poquito; mis caderas están más anchas, y obviamente estoy subiendo de peso. De estar casi desnutrida estoy en camino de convertirne en una ballena.
En el libro que me regalaron leí que después del primer trimestre se producen cambios hormonales que aumentan la libido. En mi caso no tuve que esperar tanto. Mi libido ya está como loca, y apenas estoy en el segundo mes. Es una suerte que me tengan acá encerrada, sino me cojeria a todo lo que se me cruce. Pero estando acá, sola y bajo la vigilancia de mis padres no me queda otra que disfrutar del consolador que llegó de mi antiguo depto, mezclado entre las cosas de fotografía. Estoy recordando mis épocas de adolescente, cuando había perfeccionado el arte de masturbarme a escondidas en distintos lugares de la casa de mis viejos. Ahora uso mucho el espejo; me encanta ver cómo mi cuerpo está más redondeado, menos “puntiagudo” de lo que solía ser. Hasta mi piel parece estar más suave y tersa.
Me gustaría tener a alguien a quien mostrarle mis cambios y con quien compartirlos. Pero por ahora me tengo que conformar con disfrutarlos yo solita.
Me encanta particularmente acariciarme la panza. Espero ansiosa a que se ponga más redonda para acariciarla mejor. También estoy ansiosa por sentir la primera patada. Pero todavía falta un poco para eso.
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| No más tanguitas, ahora... bombacha de embarazada |
En el libro que me regalaron leí que después del primer trimestre se producen cambios hormonales que aumentan la libido. En mi caso no tuve que esperar tanto. Mi libido ya está como loca, y apenas estoy en el segundo mes. Es una suerte que me tengan acá encerrada, sino me cojeria a todo lo que se me cruce. Pero estando acá, sola y bajo la vigilancia de mis padres no me queda otra que disfrutar del consolador que llegó de mi antiguo depto, mezclado entre las cosas de fotografía. Estoy recordando mis épocas de adolescente, cuando había perfeccionado el arte de masturbarme a escondidas en distintos lugares de la casa de mis viejos. Ahora uso mucho el espejo; me encanta ver cómo mi cuerpo está más redondeado, menos “puntiagudo” de lo que solía ser. Hasta mi piel parece estar más suave y tersa.
Me gustaría tener a alguien a quien mostrarle mis cambios y con quien compartirlos. Pero por ahora me tengo que conformar con disfrutarlos yo solita.Me encanta particularmente acariciarme la panza. Espero ansiosa a que se ponga más redonda para acariciarla mejor. También estoy ansiosa por sentir la primera patada. Pero todavía falta un poco para eso.
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domingo, 24 de diciembre de 2017
Salir del pozo
Sigo escribiendo en papel, como cuando estaba secuestrada en la fábrica. La diferencia es que acá escribo en papel blanco, en lugar de usar las hojas amarillentas de los biblioratos. Y que me dan de comer y me dan todo lo que necesito. Menos mal... son mis padres, no una pareja de secuestradores. Pero lo que aún no tengo es libertad; sigo encerrada, aunque sin una cadena alrededor de mi cuello.
Todas las semanas veo a varios doctores. Todos ellos se preocupan por mi bienestar, pero ninguno me dice cuándo voy a estar bien. Cuándo mi vida va a volver a ser como era. Estoy empezando a creer que eso nunca va a pasar.
Me pregunto si algún día voy a volver a trabajar sacando fotos, si voy a volver a modelar, a estar con gente. Si algún día voy a volver a reír. A uno de mis médicos le escuché decir algo de caer en un pozo depresivo. ¿Alguien me presta una escalera?
Hasta hace unos días sentía que mi única función en el mundo era ser una incubadora para este bebé que llevo en la panza. Que una vez que naciera, ya no tendría razón para vivir. Eso sentía hasta el día de la ecografía. Cuando escuché latir su corazón todo cambió. Recién entonces me dí cuenta de que todo esto es más que un par de rayitas en un evatest. Me dí cuenta de que soy una mamá, de que esta persona que llevo adentro algún día me va a mirar a los ojos y va a decirme “mamá”. Esa fue la escalera para salir del pozo. Bueno, quizás no una escalera; más bien fue un banquito para subirme y asomar la cabeza un poco hacia afuera del pozo. Pero es algo.
No sé si pasaré una feliz navidad, pero sé que la pasaré con gente que me quiere y a quienes quiero, que no es poco. Alguien dijo que para ser feliz, el primer paso es empezar a quejarse menos. Así que nada de quejas. ¡Que tengan una feliz navidad!
Todas las semanas veo a varios doctores. Todos ellos se preocupan por mi bienestar, pero ninguno me dice cuándo voy a estar bien. Cuándo mi vida va a volver a ser como era. Estoy empezando a creer que eso nunca va a pasar.Me pregunto si algún día voy a volver a trabajar sacando fotos, si voy a volver a modelar, a estar con gente. Si algún día voy a volver a reír. A uno de mis médicos le escuché decir algo de caer en un pozo depresivo. ¿Alguien me presta una escalera?
Hasta hace unos días sentía que mi única función en el mundo era ser una incubadora para este bebé que llevo en la panza. Que una vez que naciera, ya no tendría razón para vivir. Eso sentía hasta el día de la ecografía. Cuando escuché latir su corazón todo cambió. Recién entonces me dí cuenta de que todo esto es más que un par de rayitas en un evatest. Me dí cuenta de que soy una mamá, de que esta persona que llevo adentro algún día me va a mirar a los ojos y va a decirme “mamá”. Esa fue la escalera para salir del pozo. Bueno, quizás no una escalera; más bien fue un banquito para subirme y asomar la cabeza un poco hacia afuera del pozo. Pero es algo.
No sé si pasaré una feliz navidad, pero sé que la pasaré con gente que me quiere y a quienes quiero, que no es poco. Alguien dijo que para ser feliz, el primer paso es empezar a quejarse menos. Así que nada de quejas. ¡Que tengan una feliz navidad!
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