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jueves, 6 de abril de 2017

¿Y dónde está la espontaneidad?

Nunca me resultaron atractivas las partusas, las “fiestitas”, la onda swinger, todo eso. Hasta hace poco no sabía por qué. Gracias a un amigo de Facebook, lo descubrí.

Chat invitación tríoLa razón por la que no me gusta todo eso es por que requiere mucha organización. Cero espontaneidad. Y la espontaneidad, la sorpresa, es imprescindible para despertar el deseo. Para mí, por lo menos.

Este chico de Facebook me escribió para invitarme a hacer un trío con él y con una amiga. Destaco una de las frases que me puso (haciendo referencia a su amiga):

Estamos los tres, si querés. ¿Te parece? Tiene una quinta en Liniers, cerca de General Paz, y movilidad.

Yo tenía ganas de preguntarle “y la pelota, ¿quién la lleva?”. Claro, por que el pibe parece que no distingue entre organizar un partidito de fútbol con los amigos a organizar una cita con dos chicas para tener sexo.

Sépanlo chicos: no me van las cosas muy premeditadas, planeadas con anticipación. No me gusta que me cuenten la historia antes de ver la película. Y más si se trata el tema con toda ligereza, como si tener sexo fuera algo así como un entretenimiento deportivo.

Quizás eso les sirve a las promotoras que se enfiestan con deportistas, y además se graban en video, para conseguir 15 minutos de fama, como la chica esa que se filmó en un video con dos automovilistas (si les interesa el video, lo pueden obtener aquí).

miércoles, 22 de marzo de 2017

El profe de yoga (2a parte)

Profe de yoga dando claseLlegó el día de la clase de yoga.

Le pedí a Antonella si me dejaba usar su depto para la clase, por que el mío todavía es medio un desastre (no tanto como cuando recién me mudé, pero desastre al fin). El de ella es más grande, está más ordenado y además, está acondicionado para el ejercicio de su profesión; esto quiere decir que se puede ambientar con luces bajas, música, fragancias, etc. Y tiene una alfombra mullida, así que se puede usar el piso para hacer yoga sin necesidad de colchonetas. Le ofrecí pagarle una tarifa como la que le pagan sus clientes, pero se negó rotundamente. Dijo que le interesaba presenciar la clase, aunque no fuera a hacer los ejercicios.

Otra razón por la que le pedí el depto (tengo que admitirlo) fue que me daba miedo que viniera a mi casa un tipo que conocí por el chat. Antonella, en cambio, está acostumbrada a recibir extraños, y seguramente tiene prevista alguna forma de defend
erse en caso de que le caiga algún loco violento.

Yo me vestí con ropa cómoda, siguiendo los consejos del profe: una calza no demasiado ajustada y un remerón.

Estamos tomando unos mates con mi amiga cuando suena el timbre.

 

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