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viernes, 19 de julio de 2019

Una nueva mudanza (y van…)

Otra vez estoy embalando mis cosas. Un nuevo cambio. Igual que hace tres años.

Mudanza - Auto cargado
Con el auto cargado
No, igual no. Hace tres años me llevé tres bolsos, mi cámara de fotos y alguna boludez más. Ahora llevo mis cosas (1 bolso) y las de Francisca (3 bolsos, cuna, juguetes, pañales y mil cosas más).


Hace tres años me esperaba el innombrable con el motor encendido para irnos a nuestro “nido de amor”; nido que poco tiempo después se convertiría en mi infierno personal. Hoy me esperan mis viejos, para llevarnos a Pancha y a mí hasta nuestro nuevo hogar.

Hace tres años estaba eufórica de emoción. Hoy estoy muerta de miedo, por que la “aventura” que comencé hace tres años terminó en desastre. La vida me dió sus golpes más duros y de milagro pude volver viva a la casa de mis viejos.

Hace tres años estaba desesperada por irme. Hoy quiero quedarme, pero me enfrento al miedo por Francisca: ella tiene que crecer en un lugar que pueda llamar “mi casa”, no en un lugar donde esté de prestada, en un lugar donde no tenga claro quién es su mamá y quién es su abuela.


Hace tres años no me importaba nada excepto irme. Hace tres años tenía permiso de fracasar. Si me iba mal, yo sería la única damnificada (y no me imaginaba cuán damnificada iba a terminar). Ahora el fracaso no es una opción, por que no me voy sola, me voy con alguien que depende enteramente de mí.

En realidad estoy escribiendo esto para darme fuerzas para irme. Y me cuesta. Mucho. Pero tengo que hacerlo por ella.


Es todo. Ya tengo todo embalado, me espera mi viejo con el motor encendido. Allá voy. Ojalá esta vez no tenga que volver vencida a la casita de mis viejos.


martes, 1 de mayo de 2018

Abuela del siglo

Panchita, quiero que sepas que vas a tener la mejor abuela del mundo.

Todavía no naciste y ya hizo mucho por vos, y lo sigue haciendo. Con decirte que prácticamente te salvó la vida.

Tu mamá está enferma, Panchita. Los médicos querían internarla en un hospital, y tu abuela dijo terminantemente que no, por que internándose no se iba a curar; pero además, por que si la internaban, ponían en peligro tu vida.

Tu abuela discutió con todo el mundo, y al final logró evitar que internaran a tu mamá. Tu abuela protegió a tu mamá para que se cure. La cuidó muy bien para que nada la afectara. Así logró someter al demonio que tu mamá lleva adentro.

A veces ese demonio se despierta y quiere atacar de nuevo, pero ahí aparece tu super abuela y lo obliga a quedarse tranquilo de nuevo. En algún momento ese demonio se cansará y se irá para siempre. Ojalá eso pase antes de que nazcas.

Tu abuela debería dar clases de cómo ser abuela, y de cómo ser mamá. Para que todas las mamás y abuelas del mundo sean un poco más como ella.

Espero aprender sus lecciones, así puedo cuidarte tan bien como ella lo hace conmigo.

 

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