El otoño no me tuvo compasión.No esperó ni un día. El 21 de marzo me atacó con todo: gripe y resfrío. Así que ahora estoy tirada en la cama, rodeada de pañuelos desechables usados y por usar.
Lo bueno de la gripe es que me inspira pensamientos delirantes. Y en este caso me inspiró a dedicarle un poema a algo que estoy mirando en este momento. Adiviná qué es:
Flor que se abre en la penumbra
Despertando impetus carnales
En espera de un cíclope erguido
Que se atreva a surcar sus canales.

