martes, 28 de marzo de 2017

De cómo me estoy volviendo sado

Fati sadoEl título suena como una confesión un poco fuerte quizás. No sé con seguridad si es que me estoy volviendo sado. La verdad, es algo que me resulta muy difícil de explicar, así que lo mejor va a ser transcribir lo que le dije a la psicóloga en la última sesión (siempre tomo la precaución de dejar el celu grabando audio durante las sesiones; consejo del abogado).

Fátima: Después de algún tiempo de no ver a mis amigas, el sábado pasado acepté salir con ellas. Con dos de ellas, las únicas que demostraron ser buenas amigas después de mi separación. Las otras se creyeron las mentiras ridículas que les dijo Darío, mi ex novio, así que no me hablan más. Bueno, la cosa es que las tres nos juntamos en la casa de Noelia, para hacer la previa. Al rato cayó el novio de Noelia con dos amigos. Yo medio que pegué onda con uno de ellos, Nicolás. Nada, tomamos tragos, hubo algún abrazo, miradas, qué se yo.

Psicóloga: Ahá.

Fátima: Después nos fuimos a bailar. Ahí Nicolás y yo transamos un poco, hubo besos, caricias, manoseo, pero todo tranqui. Hubo más bebidas también. Como a las 5 Noelia se quería ir, y su novio era el único con auto, así que nos fuimos todos. El novio de Noe se ofreció a llevarme a mi casa, y obvio Nicolás se ofreció a acompañar. Él y yo íbamos en el asiento de atrás, besándonos y tocándonos un poco. Cuando llegamos, era obvio que él iba a subir conmigo, así que casi ni lo tuve que invitar.

Psicóloga: Ahá.

Fátima: La cosa es que entramos a mi depto y ahí nomás nos empezamos a dar con todo. Nos desnudamos rápido y fuimos a la cama. Con las bebidas que tenía encima, me sentía liberada y con ganas de hacer de todo.

Psicóloga: Ahá…

Fátima: En un momento, yo estoy arriba de él. O sea… usted me entiende, ¿no?

Psicóloga: Sí, sí, entiendo.

Fátima: Lo estoy montando, digamos. Me sentía muy bien, le vuelvo a repetir, me sentía como poderosa, no sé cómo explicarlo.

Psicóloga: Ahá.

Fátima: Entonces cuando siento que se acerca el clímax, no sé qué me agarró, le pegué un tremendo cachetazo. Muy muy fuerte, con todas mis fuerzas. Y no le dí tiempo a reaccionar, que le pegué otro con la otra mano.

Psicóloga: Ahá…

Fátima: Entonces este chico me empuja para el costado y se levanta de la cama de un salto. “¡Loca, qué te pasa!”, me gritó, muy enojado y muy asustado. Yo no sabía cómo disculparme. Me sentía terrible. Le rogué que me perdonara, pero fue inútil. Él se vistió lo más rápido que pudo y se fue a la mierda. Yo me quedé ahí sola, llorando como una tarada, como por dos horas sin parar. Fue horrible, la verdad.

En ese punto hice una pausa por que pensé que la psicóloga me iba a decir algo, pero no, solamente se quedó callada mirándome. Así que seguí hablando.

Fátima: Después, un poco más calmada, me puse a reflexionar por qué se me había dado por llorar tanto. Y ahí lo entendí. No lloraba por que se hubiera ido este pibe. La verdad que él no me importaba demasiado, yo no quería nada con él más que terminar la noche gar… teniendo sexo, o sea. No era por él que lloraba, ni me culpaba por haberlo hecho salir corriendo. No. Lloraba por que ya no sé quién soy. No me conozco. Siento que me convertí en un monstruo. ¿Me entiende?

Psicóloga: Ahá.

Fátima: Doctora, yo soy incapaz de matar una mosca. No soy violenta. Hasta trato de ser vegetariana. Pero en ese momento no sé qué me agarró. O sea, yo había tenido antes fantasías de sexo con ataduras y esas cosas. Siempre tuve un poco de curiosidad por lo sado, yo quería cumplir esas fantasías, pero con alguien que compartiera esos gustos. Pero de ahí a causarle dolor a alguien, de esa manera tan impulsiva..  me doy miedo a mí misma.

Psicóloga: ¿Y qué sintió en ese momento? En el instante inmediato después de pegarle a este muchacho…

Fati llorando desnuda en la camaFátima: ¿Qué sentí? Uff… qué se yo. Una sensación muy rara. Por un segundo me sentí en control, ¿sabe? Sí, sentí que yo dominaba la situación, que tenía el poder sobre ese pibe y que le podía hacer lo que yo quisiera. Me sentí muy bien, la verdad. Pero fue sólo por un segundo, después me sentí horrible. Y muy culpable.

Psicóloga: Ahá.

Con cada “Ahá” la mina anotaba cosas en su libreta. Quién sabe qué anotaba. Ya le había contado todo, así que quería alguna respuesta de su parte.

Fátima: ¿Qué me está pasando doctora? ¿Me estoy volviendo violenta, voy tener más impulsos como ese, que lastimen a otras personas?

Psicóloga: La reacción que tuvo es entendible dados los traumas que sufrió recientemente. Su subconsciente encontró una vía de escape para los deseos que mantenía reprimidos probablemente desde los maltratos que sufrió por parte de su ex. El hecho de que ocurriera durante el acto sexual se explica por que, en el momentos del orgasmo, podría decirse que la mente consciente baja la guardia, entre comillas, y le abre una puerta al subconsciente para que libere emociones reprimidas.

Fátima: Gracias, me deja más tranquila, pero ¿cómo hago para que no me pase otra vez? Encima ahora cuando mis amigas se enteren de lo que pasó, seguro que me dejan de hablar también.

Psicóloga: Tiene que buscar la forma de canalizar esas emociones de maneras controladas. Me decía que sentía alguna inclinación por el sadomasoquismo. Hay gente que lo practica en forma consensuada, haciéndole a otras personas sólo lo que esas otras personas acceden a que se les haga. Es como un acuerdo. Para estas personas puede ser muy satisfactorio, y hasta sano, por que de esta forma se liberan de emociones reprimidas en la intimidad, sin hacer daño a nadie que no desee sufrirlo. Y en la vida cotidiana estas personas son totalmente pacíficas, incapaces de dañar a una mosca, como usted me decía.

Hombre atado sadomasoquismoFátima: ¿Me está aconsejando que me haga sadomasoquista?

Psicóloga: No. Sólo le estoy comentando que personas con perfiles y condiciones psicológicas similares a las suyas encontraron solución a sus impulsos violentos a través de una práctica sana, entre comillas, del sadomasoquismo. Lo que sí le recomiendo es que, si decide ir por este camino, averigüe todo lo que pueda antes de largarse a hacerlo. Encuentre gente que lo practique en serio, hable con ellos, busque en Internet, lea libros…

Por "personas con perfiles y condiciones psicológicas similares a las suyas" entiendo que quiso decir "locos como vos". En fin... El resto de la charla es irrelevante. La cosa es que voy a tener que ponerme a investigar cómo maltratar a gente que quiere ser maltratada. Y además voy a tener que encontrar a esta gente.


1 comentarios:

Unknown dijo...

muy interesante espero sigas con el relato un beso fati..

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