domingo, 5 de marzo de 2017

Lluvia bendita

durmiendo desnuda por el calorQué calor. No me lo banco. Encima no tengo aire acondicionado. Cuando llegué a este depto pensé en comprar un aire, pero me pareció sensato esperar hasta el próximo verano, ya que a este le quedaba poco tiempo. Qué mala decisión.

Por suerte anuncian lluvias para hoy. Mientras tanto, no me queda otra que arreglármelas con la ducha, ventilador y balcón. Y poca o nada de ropa.

Estoy tratando de dormir pero no sé cómo ponerme para que me dé un poco de aire.

Esta vez los del pronóstico parece que acertaron. Se está oscureciendo el cielo. Desde acá no lo veo, pero noto que está entrando menos luz y está soplando un vientito. Abro la ventana, pero no es suficiente, así que decido ponerme short, musculosa y salir al balcón, a transpirar un poco la reposera.

Se está poniendo todo negro. Parece que se estuviera haciendo de noche, pero son las 2 de la tarde. Se encienden algunas luces.



El viento se hace más fuerte, pero sigue siendo un viento caluroso. Empiezan a caer las primeras gotas. Por ahora es sólo una pobre llovizna que sólo sirve para molestar. ¡Vamos, un poco más de agua, con esto no hacemos nada!

Remera mojada bajo la lluviaDespués de un rato parece que mis reclamos son escuchados. La lluvia empieza a arreciar. Pero no me llega. Hasta que cambia el viento. Ahora sí, me estoy empapando. Me da frío, pero está bueno, no me quiero meter adentro, prefiero mojarme.

Hasta que la remera se me pega a todo el cuerpo y se vuelve molesta. Me la saco. Total, quién va a estar mirando, con esta tormenta no creo que a nadie se le ocurra andar fisgoneando. Dejo que las gotas recorran mi pecho, se junten en mis pezones y goteen hacia abajo. Y que corran como un arroyo entre mis tetas, inunden mi ombligo y luego confluyan en mi entrepierna. Me saco el short, también. Dejo que el agua se junte en mis vellos públicos y los haga bailar como juncos en la orilla de un río. No me toco, dejo que el agua lo haga.


Vellos púbicos meciéndose en el aguaLa temperatura baja de golpe. Se me pone toda la piel de gallina y deja de ser agradable. Pero no quiero entrar todavía, así que me pongo un buzo y sigo disfrutando de la lluvia.

Pero obviamente, el buzo también se moja y deja de abrigarme. Me meto adentro y me quedo desnuda, mojada, frente al ventilador.

Mirando la lluvia a través del vidrioMe quedo mirando a través del vidrio cómo pasa la tormenta.

Ese calor, que parecía no querer terminar jamás, finalmente se va.

Bienvenida, lluvia.



0 comentarios:

Publicar un comentario

 

Historias desde el balcón Copyright © 2010 | Designed by: Compartidisimo