sábado, 15 de julio de 2017

Cómo ser modelo vivo

Ante todo debo pedir disculpas por mi prolongada ausencia. Me siento culpable por no haber escrito nada en tanto tiempo, por haber descuidado a mis queridos lectores, con lo importantes que son para mí. Espero poder ir compensando de a poco esa larga ausencia.

La razón de esa ausencia es que estuve ocupada con varias cosas. Y una de las cosas que me tuvo ocupada es justamente lo que estoy por contar.

Quienes más o menos me conocen saben que trabajo como fotógrafa. Aprendí con un fotógrafo muy groso en verdad. El curso me costó muy caro, pero realmente valió la pena. Como corolario de ese curso establecí una relación profesional y de amistad con el profe, y gracias a él hice trabajos para varios medios reconocidos… pero me estoy yendo por las ramas.

Hace poco, el profe me llamó por que tenía una necesidad imperiosa. Resulta que una parte del curso trata sobre fotografía con modelo vivo. Para quienes no saben lo que eso significa, lo explico: es una forma de fotografía artística que consiste en retratar a un modelo (hombre o mujer) desnudo.

Foto artística con modelo vivo 1El problema que tenía mi profe es que tenía que dar la clase y no tenía modelo. Es decir, tenía modelo masculino, pero para la clase necesitaba un hombre y una mujer. Y la modelo mujer estaba enferma, y le avisó demasiado sobre la hora como para suspender la clase. Y la suplente ni le contestaba el teléfono. Teniendo en cuenta lo que cuesta el curso, los alumnos se iban a enojar mucho si no daba una buena clase de fotografía con modelo vivo.

Así que me llamó a mi. No para que yo fuera la modelo, sino para ver si yo conocía a alguna que pudiera hacer el trabajo. Pero lamentablemente no, hace mucho que no hago fotografía artística, así que no tengo ningún contacto con modelos. Tuve que decirle, con mucha tristeza, que no podía ayudarlo.

Pero después de que corté con él, me quedé pensando: ¿por qué no yo? Sé cómo es el trabajo, estuve en muchas sesiones con modelo vivo; siempre del otro lado de la lente, pero sé lo que se necesita, sé lo que el fotógrafo espera de la modelo. No hace falta un cuerpo escultural ni una belleza abrumadora. Sólo hay que tener cierta plasticidad (que tengo gracias al yoga, que ahora lo practico regularmente) y la capacidad de expresarse con el cuerpo. Creo que también tengo algo de eso, por naturaleza. Además, de chica siempre ganaba cuando jugábamos a las estatuas. Y en estos momentos de crisis laboral, cualquier ingreso extra es bienvenido.

Así que lo llamé y me ofrecí para ser su modelo vivo.

Su primera reacción fue pensar que lo estaba jodiendo. Pero cuando dejó de reírse, lo pensó mejor y no hizo falta que yo le dijera mis razones.

-Pero… ¿estás segura?
-Si, Jaime. Necesito laburar, sabés que en las revistas hay poco laburo y cada vez hay menos bautismos y casamientos. Y en los pocos que hay, son tan ratas que se conforman con sacar fotos con los celulares.
-Es que para mí es un riesgo, ¿entendés? Mis alumnos esperan un cierto nivel de profesionalismo… y para vos sería la primera vez…
-Dale, bebé, ¿alguna vez te decepcioné?
-Como fotógrafa, no. Pero como modelo… qué sé yo...
-¿Qué, ahora me vas a decir que no hice un buen trabajo cuando posé para vos?

(no voy a entrar en los detalles de mi historia con el profe; sólo voy a decir que la foto en donde aparezco en ropa interior asomada al balcón me la sacó él… hace algunos años... ya contaré lo demás).

-Bueno, sí, pero eso no fue un trabajo…
-Jaime, dale, teneme un poco de fe…
-Bue… OK, está bien, pero sólo por que estoy desesperado. La clase empieza a las siete.
-Seis y media estoy por ahí.
-Mamita, en qué me estoy metiendo… bueno dale, te espero. Ah, y… depilate las piernas…

Le corté sin saludarlo. ¿Cómo me va a decir que me depile? ¿Qué se cree que soy, una chimpancé del zoológico? O sea, era cierto que tenía que depilarme, pero me ofendió que creyera que me lo tenía que aclarar. En fin, no importa.

Foto artística con modelo vivo 2Además de depilarme, tenía que encremarme de pies a cabeza, sino las luces del estudio me iban a tratar con mucha crueldad. Eran las cuatro, así que tenía tres horas nomás (perdón, dos horas y media) para bañarme y hacer todo lo demás.

Estaba emocionada. El corazón me latía fuerte. Justo que estaba pensando en ir a una playa nudista… esto no es lo mismo, pero al fin y al cabo, también se trata de ponerse en bolas adelante de un montón de gente. Sólo que en la playa nudista, están todos en igualdad de condiciones.

Para no hacer tan largo el relato, corto aquí esta primera parte de la historia. En la próxima les cuento cómo fue la sesión de fotos en la que debuté como modelo vivo.

Hasta prontito.


0 comentarios:

Publicar un comentario

 

Historias desde el balcón Copyright © 2010 | Designed by: Compartidisimo