domingo, 21 de mayo de 2017

Show para uno

(continúa desde Vecino adolescente)

Sexy, con la remera atada al frente> Mi mama esta durmiendo
> Puedo verte Fatima

Bien, ya me tutea y me llama por mi nombre. Lástima que en el colegio no le hayan enseñado a usar acentos ni signos de puntuación.

< Dale, voy a levantar la cortina

Me tomo un momento para pensar. Antes de levantar la cortina tengo que preparar el ambiente. Si voy a hacer un show, que sea uno bueno. Además este pibe ya me vio desnuda, ahora debería mostrarle algo diferente.

Enciendo el velador y apunto la luz hacia la ventana, como hice el día del pepino. Reviso mi ropero y mis cajones a ver qué me pongo. Ya sé: tanguita blanca con corazones (bien de “teen”), corpiño negro y encima una remera blanca y larga, que me llega hasta la mitad del culo. Sexy y casual.

Ahora sí, me acerco a la ventana y empiezo a levantar la cortina muy despacio, tan despacio como la bajé el día en que lo dejé al pibe con las ganas.

Con la cortina levantada, me quedo parada junto a mi ventana, mirando hacia la del vecino. No lo veo, está en la oscuridad total, pero confío en que esté mirando hacia acá.

Doy una vueltita sobre mí misma, despacio, para que me vea de todos lados. Mientras quedo de espaldas a la ventana, me levanto apenas la remera para que se asomen mis nalgas.

Llega un mensaje al skype. Me acerco a la compu para leerlo.

viernes, 12 de mayo de 2017

Vecino adolescente

Entro a mi depto y veo un papel en el suelo con algo escrito a mano. Dice simplemente: “Skype marcos2002“. No le doy bola; hago un bollo con el papel y lo tiro a la basura. No voy a contactar a un desconocido sólo por que me anote sus datos en un papel y me lo pase por abajo de la puerta.

Foto desde la ventana 1
Al rato empieza a carcomerme la intriga. ¿Por qué a mí? ¿Habrá repartido sus datos por todos los departamentos o sólo en el mío? ¿Será alguna forma nueva de hacer publicidad?

Pasa media hora y no me aguanto. Saco el papel de la basura, agrego a este marcos2002 a mis contactos de Skype y le mando un “¿Quién sos?”.

Cuando llega la respuesta por poco me desmayo. Es una foto mía, en ropa interior, tomada desde afuera de mi ventana. Ningún mensaje, ningún texto. Sólo la foto. Segundos después llegan dos fotos más, todas de mí en ropa interior, y en medio de un acto muy íntimo.

jueves, 27 de abril de 2017

Un pepino y un mirón

Y sí, pintó el frío. El balcón quedará cerrado por lo menos hasta que venga uno de esos veranitos de dos o tres días, que dan para ponerse ropa corta y tomar un rato de sol. Esperemos que llegue uno pronto. Mientras tanto, es menester revisar que ande la estufa antes de que el invierno traiga frío de verdad.

Afiche vintage La ventana indiscreta¡Oh, sorpresa! La estufa no enciende. Le voy a tener que avisar al propietario del depto para que llame a un gasista. Ojalá viniera Fede (el instalador del cable), pero dudo que sepa de estufas o de gas. Será cuestión de esperar a ver qué viene. Por lo pronto, me limitaré a mirar el paisaje del balcón a través del vidrio del ventanal para que no se me enfríe el ambiente.

Es medio aburrido. Más si tengo las luces encendidas adentro, se ve muy poco hacia afuera.

Entro la reposera para usarla adentro. Acabo de salir de la ducha. Estoy en bata y me dispongo a ponerme crema en el cuerpo, así que me tiro en la reposera para pasarme crema por las piernas. Distraídamente miro por el ventanal y veo que desde un depto vecino (un piso más arriba y en el edificio contiguo al de Antonella), un chico está con la ventana abierta, mirando hacia acá con binoculares. Se da cuenta de que lo descubrí, así que cierra la ventana. Pero seguro que no va a dejar de mirar, el muy pervertido. Me río y me sigo poniendo crema en las piernas. De pronto me surge una idea traviesa.

jueves, 6 de abril de 2017

¿Y dónde está la espontaneidad?

Nunca me resultaron atractivas las partusas, las “fiestitas”, la onda swinger, todo eso. Hasta hace poco no sabía por qué. Gracias a un amigo de Facebook, lo descubrí.

Chat invitación tríoLa razón por la que no me gusta todo eso es por que requiere mucha organización. Cero espontaneidad. Y la espontaneidad, la sorpresa, es imprescindible para despertar el deseo. Para mí, por lo menos.

Este chico de Facebook me escribió para invitarme a hacer un trío con él y con una amiga. Destaco una de las frases que me puso (haciendo referencia a su amiga):

Estamos los tres, si querés. ¿Te parece? Tiene una quinta en Liniers, cerca de General Paz, y movilidad.

Yo tenía ganas de preguntarle “y la pelota, ¿quién la lleva?”. Claro, por que el pibe parece que no distingue entre organizar un partidito de fútbol con los amigos a organizar una cita con dos chicas para tener sexo.

Sépanlo chicos: no me van las cosas muy premeditadas, planeadas con anticipación. No me gusta que me cuenten la historia antes de ver la película. Y más si se trata el tema con toda ligereza, como si tener sexo fuera algo así como un entretenimiento deportivo.

Quizás eso les sirve a las promotoras que se enfiestan con deportistas, y además se graban en video, para conseguir 15 minutos de fama, como la chica esa que se filmó en un video con dos automovilistas (si les interesa el video, lo pueden obtener aquí).

jueves, 23 de marzo de 2017

Poema gripal

Mandarina vaginaEl otoño no me tuvo compasión.

No esperó ni un día. El 21 de marzo me atacó con todo: gripe y resfrío. Así que ahora estoy tirada en la cama, rodeada de pañuelos desechables usados y por usar.

Lo bueno de la gripe es que me inspira pensamientos delirantes. Y en este caso me inspiró a dedicarle un poema a algo que estoy mirando en este momento. Adiviná qué es:

Flor que se abre en la penumbra
Despertando impetus carnales
En espera de un cíclope erguido
Que se atreva a surcar sus canales.

miércoles, 22 de marzo de 2017

El profe de yoga (2a parte)

Profe de yoga dando claseLlegó el día de la clase de yoga.

Le pedí a Antonella si me dejaba usar su depto para la clase, por que el mío todavía es medio un desastre (no tanto como cuando recién me mudé, pero desastre al fin). El de ella es más grande, está más ordenado y además, está acondicionado para el ejercicio de su profesión; esto quiere decir que se puede ambientar con luces bajas, música, fragancias, etc. Y tiene una alfombra mullida, así que se puede usar el piso para hacer yoga sin necesidad de colchonetas. Le ofrecí pagarle una tarifa como la que le pagan sus clientes, pero se negó rotundamente. Dijo que le interesaba presenciar la clase, aunque no fuera a hacer los ejercicios.

Otra razón por la que le pedí el depto (tengo que admitirlo) fue que me daba miedo que viniera a mi casa un tipo que conocí por el chat. Antonella, en cambio, está acostumbrada a recibir extraños, y seguramente tiene prevista alguna forma de defend
erse en caso de que le caiga algún loco violento.

Yo me vestí con ropa cómoda, siguiendo los consejos del profe: una calza no demasiado ajustada y un remerón.

Estamos tomando unos mates con mi amiga cuando suena el timbre.

jueves, 16 de marzo de 2017

El profe de yoga (1a parte)

¿Por qué será que los tipos, cuando les gusta mucho una mina, dicen cosas como: “está para partirla en cuatro”, “la hago mierda”, “qué lindo sería acabarle en las tetas”, “le doy hasta que salga olor a pelo quemado”; entre otras bestialidades? Nunca una expresión cariñosa, como por ejemplo: “cómo me gustaría hacerla gozar de placer”, “la desnudaría despacio y me quedaría mirándola un largo rato”, “quisiera pintarle un retrato y después acariciarla con el pincel”. Si escuchara un tipo decirme cosas como esas, no sé si le daría bola, pero me causaría al menos unas cosquillitas internas.

Debe ser por eso que las mujeres se vuelven lesbianas (¿o debería decir “nos volvemos”?). Queremos un poco de dulzura, y los hombres están cada vez más brutos, más primitivos. Realmente se creen que eso nos gusta y nos excita. Ni hablar de los que directamente nos fajan, como mi ex.

La ventana del balcón está cerrada. Y no tengo ganas de abrirla. Ya no me divierto espiando a Antonella mientras está con sus clientes. No tengo ganas de escuchar sus gritos y gemidos. O quizás es que no quiero escucharla gozando con otra persona que no sea yo.

¿Qué me está pasando? ¿Me volví lesbiana así como así?

No creo. Me siguen gustando los hombres. Y en general no me atrae la idea de estar con otra mujer. Excepto con Antonella. Ella es especial en muchos sentidos. Quizás me enamoré de mi vecina y ahora me da celos que ella disfrute con otra gente.

 

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