
Uno de los temas que me preocupaba (a mí, por lo menos) era el de las sensaciones que se transmiten al bebé durante la excitación y durante el orgasmo. Esto es lo que encontré al respecto: una médica sexóloga explica que “cuando se experimenta un orgasmo, se segregan muchas sustancias, entre ellas endorfinas (hormonas de la felicidad), que inducen sensaciones de relajación, placidez y descanso. Esto le produce a la madre mayor bienestar, lo que inmediatamente se transmite al bebé e incide indirectamente en su crecimiento y desarrollo”. O sea que le hace bien al bebé, lo relaja y le transmite felicidad. Y a mí también, obviamente.

-Antes de masturbarte no olvides que tus manos deben estar limpias. Conservar una buena higiene es clave para evitar infecciones.
Por esto es por lo que decidí que durante el embarazo ningún tipo me meta nada.
-Si usas un consolador este no debe ser demasiado rígido. Lo mejor es que sea de látex. Recuerda que hacia el final del embarazo no se recomiendan porque las vibraciones que producen pueden generar contracciones.
Yo lo uso sin meterlo, apenas la puntita nomás.
-Algunas sexólogas recomiendan las balitas clitorianas que se utilizan para estimular los labios vaginales y el clítoris así como vibradores diseñados para el punto G.
No sé de lo que están hablando, pero OK.
-Recuerda lavar muy bien tus juguetes sexuales una vez que los utilices.
Y sí, obvio.

-No tienes por qué sentir ningún sentimiento de culpabilidad. Esta es una práctica completamente normal.
Ya lo sé. ¿De qué culpabilidad me están hablando?
-Si tienes dudas al respecto, consúltalas siempre con tú médico.
Ya lo consulté, pero los tipos no tienen idea de cómo nos masturbamos las mujeres, así que es medio al pedo.
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