¿Por qué será que los tipos, cuando les gusta mucho una mina, dicen cosas como: “está para partirla en cuatro”, “la hago mierda”, “qué lindo sería acabarle en las tetas”, “le doy hasta que salga olor a pelo quemado”; entre otras bestialidades? Nunca una expresión cariñosa, como por ejemplo: “cómo me gustaría hacerla gozar de placer”, “la desnudaría despacio y me quedaría mirándola un largo rato”, “quisiera pintarle un retrato y después acariciarla con el pincel”. Si escuchara un tipo decirme cosas como esas, no sé si le daría bola, pero me causaría al menos unas cosquillitas internas.
Debe ser por eso que las mujeres se vuelven lesbianas (¿o debería decir “nos volvemos”?). Queremos un poco de dulzura, y los hombres están cada vez más brutos, más primitivos. Realmente se creen que eso nos gusta y nos excita. Ni hablar de los que directamente nos fajan, como mi ex.
La ventana del balcón está cerrada. Y no tengo ganas de abrirla. Ya no me divierto espiando a Antonella mientras está con sus clientes. No tengo ganas de escuchar sus gritos y gemidos. O quizás es que no quiero escucharla gozando con otra persona que no sea yo.
¿Qué me está pasando? ¿Me volví lesbiana así como así?
No creo. Me siguen gustando los hombres. Y en general no me atrae la idea de estar con otra mujer. Excepto con Antonella. Ella es especial en muchos sentidos. Quizás me enamoré de mi vecina y ahora me da celos que ella disfrute con otra gente.