sábado, 6 de mayo de 2017

El hombre verdaderamente viril

Padre abrazando a su hijoEstoy muy segura de cuánto valoro mi libertad, mi independencia y la posibilidad de tomar mis propias decisiones sin consensuarlas con nadie. Pero cada tanto ocurre algo que me sacude todas esas seguridades desde los cimientos. La otra noche, volviendo a mi casa en colectivo, vi en el asiento de atrás a un papá abrazando a su hijo dormido. Me derretí de la emoción. No podía dejar de mirarlo. El tipo no era físicamente atractivo, pero la dulzura y la ternura con las que miraba a su hijo me llegaron hasta el alma. Deliré un poco con la idea de abrazarlo y susurrarle al oído “haceme un hijo”.

No, ni en pedo. En este momento de mi vida, la idea de tener un hijo es una locura. Pero sueño con ser mamá algún día, y que mi hijo tenga un padre que lo ame de verdad. Y que lo abrace como lo hacía este tipo que ví en el colectivo. Y lo mire con toda la dulzura humedeciendo sus ojos.

Padre caminando de la mano con su hijoSi fuera mamá, y si mi hijo tuviera un padre así de amoroso, no dudaría en mirar a ese hombre a los ojos y decirle desde lo más profundo de mi corazón “te amo”; cosa que hasta ahora nunca pude hacer con nadie.

Es más, si viera a ese hombre llevar a nuestro hijo a la cama, arroparlo y darle un beso de buenas noches, apenas saliera del cuarto y cerrara la puerta, me le treparía encima, le arrancaría la ropa y lo violaría ahí nomás (pero con amor).

Sepan algo señores: la verdadera virilidad no tiene que ver con músculos, pelo en pecho, voz gruesa o un miembro grande. Todo eso está bien para pasar el rato. Pero el hombre verdaderamente viril es aquel que ama y cuida a su familia. No sé si a todas las mujeres les pasará lo mismo, pero a mí por lo menos, me excita mucho ver esta clase de virilidad en un hombre.


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