martes, 11 de diciembre de 2018

Mi nueva vida como mamá soltera

Mi nueva vida como mamá soltera
Este es uno de los poquísimos momentos en que Pancha duerme y yo no estoy destruida del todo (para los que no conocen mi historia, Pancha es mi hija de casi cinco meses). Decía que a mi cabeza y a mi cuerpo aún les queda algo de batería, así que puedo darme el lujo de escribir algo. Además, estoy con ánimo para escribir... todo esto es una muy rara coincidencia.

A veces se me da por leer mis “aventuras” de hace casi dos años, cuando recién me había mudado sola y quería vivir la vida loca. Me cuesta creer que esa haya sido yo. Tenía un deseo desenfrenado por experimentar cosas nuevas. Y claro, así me fue.

Hoy soy una persona completamente distinta. Supongo que cosas tales como haber sido víctima de secuestro, haber quedado embarazada sin proponérmelo y haber sobrevivido un intento de suicidio (todo eso en apenas una semana), te cambian un poco la perspectiva.

Antes era fotógrafa. También trabajé de modelo. Podría decirse que ejercí la prostitución (para probar, nomás, y para cumplir una fantasía) y hasta hice las veces de un ama sádica en un trío.

Hice cosas bastante locas. Y ahora soy mamá. Nada más que mamá. Antes me sentía linda. Me gustaba mostrarme y mirarme, y disfrutar de mi cuerpo. Me gustaba recibir elogios por mi belleza. Hoy me veo a mí misma y me parezco horrible. No tengo ningún deseo sexual en absoluto.

No soy feliz. O a veces sí, pero hay ocasiones en que quisiera dar a mi hija en adopción e intentar volver a tener una vida. Lo pienso en serio. Pero después pienso: ¿qué es tener una vida? ¿Antes la tenía y ahora no?

Hace poquito me convencieron de salir a la noche. Con un par de amigas y algún que otro amigo colgado de mis amigas. Fue un desastre.

Desde el primer minuto quería llamar a mi vieja para preguntar por Pancha. Y mis amigas me quitaban el celular. O lo intentaban, hasta que les respondí con furia y me dejaron en paz.

Mamá con bebé en brazosUno de estos colgados se quería hacer el lindo conmigo de una forma muy patética. Me preguntaba cosas de cómo era ser mamá, como si realmente le interesara. Un pendejo, tenía como mínimo cinco años menos que yo. Encima yo me sentía horrible, la ropa me quedaba mal, la música no me gustaba… al final les dije chau a todos sin dar un beso a nadie, me tomé un Uber y me fui a casa. No eran ni las tres de la mañana. Pancha dormía como marmota. La desperté y le di la teta, llorando como una estúpida.

Y así es mi vida ahora. Sin proyectos. Sin casa propia. Sin trabajo. Sólo la tengo a Pancha. Y a mis viejos, claro, que a duras penas me bancan como inquilina.

Se me acabó el recreo. Pancha acaba de despertarse. Quizás si en algún momento vuelven a alinearse los planetas como estaban hace un par de minutos, pueda escribir alguna cosa más. Pero por ahora, tengo que ir a cumplir con mis deberes de mamá.



sábado, 30 de junio de 2018

"El elegido" (el fin de la testosterona). Una historia de ciencia ficción (anti)feminista

Me levanto temprano y, como casi todos los días, después de poner la pava para el mate, me meto en el facebook.

Frunzo el ceño, pensando que funciona mal: no hay ninguna nueva solicitud de amistad, ningún nuevo like o comentario a mis publicaciones o a mis fotos, ningún nuevo mensaje en el chat. Nada.

“El facebook anda cada vez peor”, pienso.

Reviso las novedades de mis contactos y encuentro lo de siempre: que el mundo está llegando a su fin, que Argentina quedó afuera del mundial, que se aprueba la ley del aborto, memes de Maradona… me llama la atención una noticia viral sobre unas radiaciones solares inusuales, que aparentemente afectaron la conducta de algunos grupos de mamíferos y bla, bla, bla… aburrido. A otra cosa.

Me meto en Instagram. Me asusto. Ningún nuevo like, ningún nuevo comentario en ninguna de mis fotos, y mi cantidad de seguidores disminuye en lugar de aumentar.

“¿Qué está pasando?”, pienso. “¿De pronto toda la gente me odia?”

Publico en un grupo de facebook una tierna imagen de una muñequita junto con el mensaje: “buenos días chicos, ¿cómo están hoy?”. Ese simple mensaje es suficiente carnada para atraer un aluvión de saludos, comentarios, likes y mensajes.

Espero pacientemente hasta que aparece el primer comentario. “Buenos días amiga”. Quien comenta es una amiga. Y eso es todo.

Busco en el chat para ver quiénes están conectados. Ahí está Jorge, el incondicional, el que siempre tiene tiempo para charlar conmigo, sin importar mi estado de ánimo.

-Buenos días Jorge, ¿cómo amaneciste hoy?
-Bien.

¿Bien? ¿Eso es todo? ¿Nada de “Hola Fátima, qué gusto saludarte”, etc. etc.?

-Me alegro -insisto con el chat-. Yo recién me levanto, estoy por darme una ducha -el comentario de la ducha tiene que provocar alguna reacción. Nunca falla.
-Perdóname Fati, no tengo tiempo ahora. Adiós.

¿Adiós? ¿Cómo se atreve? La situación es peor de lo que imaginé. Intento con otro de los habituales.

-Buenos días Cris, ¿cómo estás?
Hombre sometido-Ocupado.

¿Qué? ¿Ocupado? Cris nunca está tan ocupado como para no querer hablar conmigo.

Algo muy raro está pasando. Los hombres parecen haberse puesto de acuerdo para no darme bola. Tengo que tomar medidas desesperadas. Me saco unas cuantas fotos medio en bolas, posando y haciéndome la gata. Selecciono las cinco mejores y las publico.

Los comentarios no tardan en aparecer. Suspiro aliviada. Pero el alivio me dura poco.

“¿No te da vergüenza?”
“¿Qué querés lograr con estas fotos, trola?”
“Vestite que das lástima”

Y eso no es todo. El facebook me avisa que denunciaron mis fotos como contenido inapropiado y que debo quitarlas.

OK, ¿quieren guerra? La van a tener.

Empiezo a transmitir en vivo. Para acelerar las cosas, cambio mi estado por: “chicos, estoy en vivo por webcam. ¡Los espero!”

Y espero.

Nada.

Hasta que aparece alguien. Una mujer.

-Hola -le escribo-. ¿Qué onda, te gustan las mujeres?
-No. Nada más quiero preguntarte si sabes qué les pasa a los hombres. De pronto ninguno me da bola.
-A mí me pasa lo mismo. Menos mal que no soy yo sola.
-No, parece que pasa en todos lados. Algo les pasó a todos los hombres. Ya no les interesamos.

Me quedo helada. Me pellizco para ver si estoy soñando, pero el pellizco me duele y no me despierto.

Vuelvo a mirar las novedades en facebook. Ya no hay publicaciones sobre el fin del mundo, ni sobre el aborto, ni sobre el mundial, ni memes de Maradona. Todo lo que veo son publicaciones de mujeres queriendo saber qué les pasa a los hombres.

“¿Qué pasa muchachos? ¿A qué planeta vamos a tener que ir a buscar hombres?”
“¡Por fin! ¡Se nos dio, mujeres! ¡Se acabó la tiranía masculina!”
“¡Vuelvan chicos, los perdonamos!”
“No sé ustedes chicas, pero a partir de hoy me hago lesbiana”

Y también hay una buena cantidad de memes alusivos al repentino cambio en la actitud masculina. Entre toda esa basura, encuentro una publicación de aspecto serio, en donde una médica explica:

“La actividad solar inusual que tuvo lugar recientemente afectó a la mayor parte de la población mundial. Los efectos se observan en una disfunción de las glándulas responsables de la segregación de testosterona. Las organizaciones de salud de todo el mundo están investigando la magnitud del problema y buscando alternativas de solución...”

Así que era eso. Adiós a la testosterona. Eso explica por qué no veo discusiones sobre fútbol, política o mujeres. Todo lo que están publicando los hombres son fotos sobre comida, decoración, naturaleza, frases motivadoras, etc.

Aunque hay una excepción: un tal Carlos creó un grupo llamado “Los elegidos” en donde convoca a los hombres que todavía tengan testosterona y a las “mujeres que estén necesitadas de hombres de verdad”.

Reviso el perfil de Carlos y veo que trabaja en el subterráneo. Tiene sentido. Al estar bajo tierra, el tipo debe haber zafado de las radiaciones solares, y eso mantuvo sus glándulas a salvo.

Le mando una solicitud de amistad. Me la acepta. Sin perder tiempo, entro al chat y lo saludo, a pesar de que su estado indica desconectado. Al rato me contesta el saludo.

-Así que sos el último hombre en la tierra… -le digo para romper el hielo.
-Jajaja no el único, pero quedamos pocos.
-¿Qué se siente tener a todas las mujeres para vos?
-Al principio pensé que era la gloria, que estaba en el cielo, pero ahora más bien parece una condena. Las mujeres no me dejan tranquilo. Encima salgo a la calle y parece que olfatearan la testosterona, me empiezan a perseguir, me gritan cosas, algunas me pasan por al lado y me tocan disimuladamente y después me dicen piropos. No está bueno.
-Eso es por que no te encontraste con la indicada. Me gustaría conocerte, te paso mi WhatsApp
-No, gracias. Si sigo aceptando contactos de WhatsApp me van a volver loco. Pero preguntá en el grupo, de a poquito se van sumando hombres que zafaron como yo. Alguno va a agarrar viaje.
-Andate a la mierda.

¿Pero quién se cree que es? “Alguno va a agarrar viaje…” Dejate de joder, YO soy la que elijo con quién agarro viaje.

Le cambio la yerba al mate. Caliento de nuevo el agua y empiezo a caminar en círculos por la cocina, pensando. Y pensando.

Cuatro mates después, ya sé qué hacer.

Entro al facebook con mi perfil falso de hombre. Me anoto en el grupo “Los elegidos” y me pongo en contacto con Carlos. Le meto un verso de que soy uno de los que zafaron de las radiaciones solares. Además le digo que soy farmacéutico y que tengo algo útil para todos los “elegidos”: un inhibidor de la segregación de testosterona.

-Lo probé en mí y funcionó de maravillas -le miento-. Cuando tomé eso, las mujeres me ignoraron completamente.
-Eso es excelente. Lo vamos a necesitar por que la situación está empeorando. Recién vuelvo de la calle. Las mujeres se volvieron totalmente locas, parecen zombies hambrientos de carne masculina. No sé si será la misma radiación que tuvo ese efecto en ellas, o es que la escasez de masculinidad las hace desesperarse cuando encuentran un hombre con testosterona. Una se desnudó delante mío y me rogó que tuviera sexo con ella. Varias me corrieron con palos, y una llevaba una soga y me quiso enlazar como la mujer maravilla. Ya me da miedo salir a la calle. ¿Dónde consigo ese medicamento?
-Mirá, todavía no está a la venta, así que no lo vas a conseguir en farmacias. Yo tengo unas muestras de laboratorio. Tengo bastantes, pero no quiero levantar la perdiz por que me las van a sacar a todas. Las tengo acá en mi casa. Te paso mi dirección, venite y te doy un frasco. Mientras voy hablando con el laboratorio a ver si me pueden entregar más.
-Dale. Ya voy para allá.
-OK. Yo justo tengo que salir, pero te va a atender mi hija. Le dejo el frasco para que te lo dé. No te preocupes por ella, es lesbiana así que no le interesa la testosterona y no te va a hacer nada.
-Genial, mil gracias.
-De nada. Gracias a vos por armar este grupo para los elegidos.

Mi plan está en marcha. Voy al botiquín, saco un frasco de somníferos y le quito la etiqueta.

A la media hora suena el timbre.

-¿Quién es?
-Hola, soy Carlos, hace un rato hablé con tu papá, creo. Me dijo que te dejaba algo para mí, un medicamento, ¿puede ser?
-Ah sí. Dame un segundito.

Le abro y le entrego el frasco de somníferos.

-Muchas gracias. ¿Cada cuánto se toma, cómo es la dosis...?
-Me dijo mi papá que tomes dos pastillas cuando necesites salir, y que esperes quince minutos a que hagan efecto. Ah, y me aclaró que no tienen efectos secundarios ni contraindicaciones.
-Genial. ¿Me traerías un vaso de agua?
-Pero cómo no.

Le traigo el agua y se toma las pastillas. Lo invito a pasar y a sentarse para esperar a que hagan efecto.

Hombre atado
-Si me disculpas, yo tengo algunas cosas que hacer.
-Por supuesto, andá tranquila. Yo espero un rato acá y después me voy.

Voy al garage y busco la cadena y el candado de la bicicleta. También agarro algunas sogas. Al volver, lo encuentro a Carlos dormido como un bebé. Sonrío. Pienso que me va a costar un poco de trabajo arrastrarlo al cuarto, desnudarlo y amarrarlo bien, pero de seguro valdrá la pena el esfuerzo.

A mí no me van a ganar. Aunque queden sólo unos pocos elegidos en la tierra, yo voy a elegir entre ellos con cuál me quedo.





martes, 19 de junio de 2018

Mi debate personal sobre el aborto

Síndrome post-aborto
Meses antes de que se empezara a tratar el tema en el congreso, tuve que pasar por un debate personal sobre el aborto. Cuando la noticia de mi embarazo se supo en mi entorno familiar, comenzó la discusión.

La gran mayoría (todos menos yo) decían que debía abortar. Y con razones más que justificadas, porque mis perspectivas como futura mamá eran sombrías: sin pareja, sin trabajo, sin casa propia y con una afección mental diagnosticada.

Pero la decisión final fue mía. Decidí NO ABORTAR. Yo lo decidí, y nadie más.

Y así como yo decidí sobre el mío, quiero que cada mujer tenga decisión sobre continuar o no su embarazo.

En los argumentos en contra de la ley escuché muchísimas idioteces. Hubiese querido ir al congreso a mostrar mi panza de siete meses y reclamar nuestros derechos como mujeres, pero tuve que olvidarme de eso, para cuidar de mi salud y de la de Pancha.

Una de las más grandes idioteces que escuché fue que las mujeres van a usar el aborto como anticonceptivo, para poder tener sexo irresponsablemente. Quienes argumentan esta pelotudez (perdón por el lenguaje) no tienen idea de lo que significa para una mujer practicarse un aborto. Se creen que van, se sacan al feto y a seguir garchando.

Una mujer nunca vuelve a ser la misma después de abortar. El recuerdo del embarazo interrumpido y la culpa la acompañan durante toda su vida. Los pensamientos sobre el hijo que decidió no tener la acosan constantemente (esto no lo digo por decir, es lo que sale de una encuesta entre mujeres que abortaron). Además, la mujer que abortó es propensa a caer en cuadros depresivos y quizás pierda su fertilidad.

La ley del aborto va a asegurar que toda mujer que decida interrumpir su embarazo esté informada de las consecuencias, cosa que con los abortos clandestinos claramente no sucede. Y, más importante, que tenga contención después de abortar.

Otra de las pelotudeces que escuché es que, en vez de promover el aborto, se dediquen más recursos a la educación sexual. Todo el mundo sabe que la mayor cantidad de abortos se llevan a cabo en mujeres con altos niveles de educación y pertenecientes a familias con altos ingresos. Cortémosla con la hipocresía, como bien lo dijo Favaloro. Sí, obvio, pongan más plata en educación sexual, pero no sean ingenuos, con eso no van a reducir la cantidad de abortos.

Protesta contra el aborto clandestinoMuchas mujeres tienen en el aborto una posibilidad para evitarle un futuro miserable a un hijo que no desearon. No es egoísmo ni comodidad, es una decisión muy difícil, que se toma para evitar un mal mayor.

Tampoco es una cuestión de ideología política ni de clase social. Me enferma que usen a esta ley y a los debates respectivos como herramientas para ganar crédito político.

En fin, me resistía a enroscarme en discusiones sobre este tema, pero tengo una opinión al respecto y quise darla a conocer. Ahora sí, adelante con el debate.

miércoles, 13 de junio de 2018

El ruido de la llave en la puerta

Ruido de la llave en la puerta - entrando por la puertaNo duró mucho tiempo. Apenas unos meses. Aunque pensándolo bien, sí fue mucho tiempo. Fueron unos meses eternos. Cualquier tiempo que se pase viviendo en un infierno se vuelve eterno.

Mi terror de cada día empezaba cuando escuchaba el ruido de la llave en la puerta.

Ese ruido tenía un horario. Ingenuamente esperaba que se demorara todo lo posible, quizás hasta que se hiciera tarde y yo pudiera refugiarme en el silencio y la oscuridad del dormitorio, y él, aunque sea, respetara mi descanso.

Pero lamentablemente él era muy puntual. El ruido de la llave en la puerta se escuchaba todos los días a la hora señalada. Entonces comenzaba mi calvario.

Había aprendido a leer sus señales. Un beso de “hola mi amor” me decía mucho. Si lo acompañaba con una sonrisa, era una buena señal. Tal vez una falsa buena señal, pero en mi ingenuidad me producía cierto alivio y, algunas veces, me hacía pensar que todavía había algo en él que yo amaba.

La peor señal era cuando esquivaba el beso y ni siquiera me decía hola. No decía nada. Si al menos hubiera compartido algo de lo que le pasaba, quizás sus frustraciones no se hubieran traducido en violencia. Pero no.

Ya había aprendido a evitar la pregunta obvia de “¿qué te pasa?”. Si preguntaba eso era mucho peor, así que había aprendido a quedarme callada.

De ahí en más sabía que todo estaría mal. Cualquier tema de conversación que yo iniciara le resultaría aburrido y molesto. Cualquier comida que yo preparara le resultaría espantosa. Y cualquier ropa que yo usara me haría ver horrible.

Esos días, yo esperaba a que se quedara dormido frente a la tele para irme a acostar y llenar mi almohada de lágrimas. Después, cuando él se acostaba, yo me hacía la dormida.

Aquella noche, el ruido de la llave en la puerta extrañamente se hizo esperar. Casi una hora. Pero justo cuando estaba empezando a abrigar esperanzas de no escucharlo, lo escuché.

Esa noche llegó con la furia a flor de piel. No sólo esquivó el beso, sino que en el momento de colgar las llaves junto a la puerta rompió en llanto. Al verlo así, vulnerable, cometí mi gran error. Le pregunté “¿qué te pasa?”. La respuesta fue un fuerte revés que aún hoy casi puedo sentir en la mejilla.

Supo que había cruzado la raya y se quedó miråndome sin saber qué hacer. Yo también me quedé mirándolo atónita. Creo que dijo “perdón” e intentó a abrazarme, pero retrocedí. Y corrí, aunque no muy lejos; sólo llegué hasta el baño. Y cerré con llave.

Ruido de la llave en la puerta - encerrada en el bañoLuego de encerrarme, lo que escuché fue una secuencia irracional de golpes, gritos, insultos, súplicas y pedidos de perdón. Por momentos hasta intentó hablar con tranquilidad, pero por fortuna no caí en su engaño y mantuve la puerta del baño cerrada. La angustia que viví esa noche quizás explique, aunque sea en parte, los trastornos mentales que sufro actualmente.

No tenía reloj, así que ignoraba completamente qué hora era. Pero recuerdo que en un momento, el departamento quedó en silencio, excepto por el ruido de la llave. “Se fue”, pensé. Y abrí la puerta. Y salí del baño.

El abrigo colgado en el perchero me hizo sospechar. Efectivamente me había engañado. No fue muy astuto; se puso en evidencia enseguida y me dió tiempo a volver a encerrarme en el baño.

Ya no hubo súplicas, ni pedidos de perdón, ni intentos por razonar. Sólo insultos, gritos y golpes cada vez más fuertes. Moví un mueble del baño para bloquear la puerta; si no lo hubiera hecho, quizás ahora no estaría contando esta historia.

En medio de la angustia, algo me hizo reír un poco: “¡Abrí, la puta que te parió, me estoy meando!”, me gritó. “¡Meate encima pelotudo!”. Fue la primera y única vez que lo insulté. Y se sintió muy bien.

Después, otra vez silencio, y otra vez el ruido de la llave. Esperé un buen rato antes de salir, y finalmente salí “armada” con un frasco de perfume. Estaba decidida a rompérselo en la cara si era necesario.

Por suerte no lo fue. Se había ido de verdad. Pero se había llevado mis llaves para que no pudiera escaparme. Si hubiese sido más inteligente, se habría llevado también mi teléfono. El error le costó caro.

Mi viejo llegó en compañía de un cerrajero y del portero del edificio. Más tarde vino un policía. Me preguntaron si estaba de acuerdo en que rompieran la cerradura. Yo les pedí por favor que la destrozaran, para que nunca más tuviera que escuchar el ruido de la llave abriendo la puerta. Aunque, de todos modos, nunca más iba a volver a ese departamento.

Sé que no podré borrar de mi memoria el terror que asocio con el ruido de la llave en la puerta. Pero sí espero poder ir tapándolo con otras emociones. Quizás un día, ese ruido pueda ser señal de que llega alguien a quien recibir con un beso, un abrazo y una sonrisa. Quizás, cuando escuche ese ruido sabré que vuelve alguien que me extrañó desde el momento en que se fue; alguien que me hace sentir segura en sus brazos, que me hace reír al escuchar sus ronquidos, y que me da alegría por ser la primer persona que veo al despertar.

sábado, 9 de junio de 2018

Cómo chatear con chicas - clase 6: juguetes sexuales a control remoto

Cómo chatear con chicas - Profe Fati - clase 6Si faltaste a las clases anteriores las podés recuperar en estos links:

Primera clase: el saludo inicial
Segunda clase: estrategias
Tercera clase: a remar
Cuarta clase: el chat prohibido
Quinta clase: cibersexo

Antes de empezar, un comentario sobre los videos y fotos de esta clase: dado que algunos tienen un alto contenido erótico, los links están protegidos por un captcha para que no me censuren la publicación. Al hacer clic en los links deberán pasar por un captcha (para demostrar que no son robots) y pasar por alto un par de publicidades, y después les aparecerá un link para ver la foto o video en cuestión (tienen que hacer clic en un cartelito que dice "get link" como el de la derecha). Por las dudas no den su consentimiento para instalar nada que se les ofrezca; miren que no me hago responsable si después les quedan virus u otras porquerías en sus computadoras. Ahora sí, vamos con la clase.

Gracias a los avances tecnológicos, hoy no hace falta estar físicamente cerca de una mujer para hacerle sentir auténtico placer. Los más novedosos juguetes sexuales permiten que los controle una persona desde cualquier parte del mundo, dando una nueva dimensión a las relaciones a distancia.

Después de muchas horas de testear muy intensamente (con el único objetivo de ofrecer un servicio a mis alumnos), hoy te ofrezco el análisis de un par de juguetes sexuales operables a distancia. Si estás dispuesto a gastar algo de dinero en tu novia a distancia, comprá por Amazon uno de estos y hacéselo llegar a su domicilio, para que se lo ponga cuando chatean y puedas darle todo el placer que desees.

Primero, una descripción general de estos juguetes: básicamente se trata de vibradores accionados por bluetooth. Ella puede usarlo sola, controlando el vibrador a través de una aplicación instalada en su teléfono (ver video #1). Pero más interesante es que el software lo uses vos para accionar el vibrador cuando vos lo decidas y con la intensidad que vos quieras (video #2).

Cómo chatear con chicas - juguetes sexuales - video #1
Video #1


Cómo chatear con chicas - juguetes sexuales - video #2
Video #2

Para vos también hay (no te asustes…). Los juguetes para hombres son tubos con anillos que se contraen y que succionan, y también pueden controlarse a distancia mediante una aplicación, o mediante la sincronización con otro juguete. Obviamente no tengo forma de saber qué tan efectivos o placenteros son. Pero lo interesante es que hay kits para parejas, en donde el juguete para él funciona en coordinación con el juguete para ella. Entonces los dos sienten placer a la vez. Me parece genial. Pero por ahora sólo puedo contarte sobre los juguetes que sólo son para mujeres.

El mejorcito de todos para mi gusto es el Lovense Lush. Este dispositivo se conecta con una aplicación del teléfono, con la cual podés controlar el placer que ella siente, estés donde estés. Y esté donde esté ella: a través de tu teléfono podés hacerle sentir placer en cualquier momento, si es que ella tiene metido el dispositivo en su vagina. Puede estar en una aburrida reunión de trabajo, por ejemplo, y que vos la entretengas haciéndole sentir orgasmos mientras escucha atentamente a su jefe hablando de las tareas que tiene que hacer.

El Lovense Lush puede sincronizarse con otro dispositivo sexual, para gozar en pareja. Se pueden configurar los patrones de vibración y se puede sincronizar con la música para que vibre al ritmo de una canción. Si querés también se puede controlar mediante el Apple Watch, para no tener que usar el teléfono.

Cómo chatear con chicas - juguetes sexuales - lovense roto
Está hecho de un material suave y agradable (doy fe), y también muy fácil de lavar. Ojo que el pirulito de la punta puede romperse, como me pasó a mí (hagan clic en la foto de la izquierda para ver el detalle), pero igual sigue funcionando. Cuesta 120 dólares en Amazon. Si le querés hacer un lindo regalo a tu amada distante, comprale uno de estos y vas a quedar como un rey; estoy segura que le va a gustar.



Otro que puedo recomendar (aunque no por experiencia propia) es el Vibease. A diferencia del Lovense, este es un vibrador externo. Cabe perfectamente en cualquier tanga y es casi completamente silencioso. Se utiliza en conjunto con la aplicación Vibease, que está disponible en Google Play Store y en Apple App Store. La única macana es que no se puede sincronizar con otros juguetes para tener diversión en pareja. Pero igual es bastante divertido que vos lo controles mientras ella goza (video #3).

Video #3

Un dato para ella: es importante acostumbrarse a tenerlo en la ropa interior hasta que se sienta confortable, antes andar por ahí con el aparato puesto. El Vibease puede salirse de lugar si no está correctamente colocado. Sugiero colocarlo en la tanga y hacer algunas elongaciones y mover un poco las piernas hasta asegurarse de que el dispositivo encontró un cómodo lugar entre las curvaturas corporales. Luego, a disfrutar.

La empresa que fabrica este adorable aparatito ofrece un servicio llamado Vibease Fantasy Store, el cual coordina el accionar del Vibease con los contenidos eróticos publicados en el sitio (esto es para que ella se entretenga cuando vos no estás disponible para darle placer). El precio del también ronda los 120 dólares.

Por último tengo que mencionar el OhMiBod Fuse. Este artefacto es más bien un consolador/masajeador. No puede ocultarse, por lo que sólo se puede usar en la intimidad (video #4). Pero tiene la gran ventaja de lograr una estimulación dual: clítoris y punto G, todo al mismo tiempo (ustedes no lo entenderían). Lo que sí les puede interesar a ustedes que ofrece comunicación bidireccional para sincronizarlo con un masturbador masculino, si es que quieren compartir el placer con sus amigas distantes.

Video #4

Es compatible con realidad virtual, lo cual no sé muy bien qué significa, pero suena interesante.

Ahora les toca a ustedes: saquen sus tarjetas de crédito y compren alguno de estos dispositivos para sus amigas del chat (si compran a través de los links en esta página de paso contribuyen con mi economía personal).

Después quiero saber cómo les fue. Me encanta que mis alumnos me cuenten sus experiencias.

Hasta nuestro próximo encuentro.



jueves, 31 de mayo de 2018

Cómo chatear con chicas - clase 5: cibersexo

Si faltaste a las clases anteriores las podés recuperar en estos links:

Primera clase: el saludo inicial
Segunda clase: estrategias
Tercera clase: a remar
Cuarta clase: el chat prohibido


Profe fati - cibersexo 1Los chats entre un chico y una chica, entre un hombre y una mujer, o entre un señor y una señora, tarde o temprano llegan a un punto en el que la conversación entra en el terreno de lo sexual. Y muy probablemente surja el interés mutuo por llevar la relación al plano físico.

Pero quizás están lejos, o quizás ambos están casados, o tengan algún impedimento para concretar esa intención. O incluso si tienen todas las posibilidades de concretarla, quizás antes de hacerlo quieran jugar un poco, cada uno desde su compu o su teléfono, mandándose mensajes, audios, fotos o videos, ya sea como preparativo para un eventual encuentro real, o simplemente por que así les gusta.

Si llegaste a la situación en que la charla se vuelve sexual, ¡enhorabuena! ¡Lo has logrado! No tengo mucho más que enseñarte, excepto sugerirte que des rienda suelta a tu imaginación y que lo disfrutes. No existen reglas ni fórmulas en el cibersexo, así como tampoco existen en las relaciones sexuales reales.

Lo que sí puedo hacer es comentarte lo que a la mayoría de las chicas nos gusta en relación al cibersexo, para que lo aproveches al máximo y la dejes feliz de haber compartido con vos esa experiencia.

Primero que nada, hay muchas que de entrada te dirán que no les gusta el cibersexo, quizás por que no les gusta mostrarse por una cámara, ya sea por vergüenza, o por miedo a que las descubran o de que lo que hagan quede grabado en video y se vuelva viral. Son temores muy entendibles. Si esa es la situación, no trates de convencerla. Respetá sus temores y sus límites. Y buscá otras formas de lograr una excitación mutua, que no involucren cámaras ni micrófonos. Si lo hacés bien, probablemente ella solita termine queriendo que la veas o la escuches.

Cibersexo - preservativo
Sexo escrito
Sí, ya sé. Pensas que es de tontos eso de decirse “¿estás desnuda?” “Sí ¿y vos?” “Yo también. ¿Y te estás tocando?” “Sí ¿y vos?” “Yo también”. Capaz que ella está preparando el puchero para sus hijos y él está viajando en tren apretujado entre miles de tipos que van a laburar. Coincido en que eso no tiene ninguna gracia.

Pero el sexo escrito no tiene que ser así, tan básico y lineal. Las palabras dan para mucho más que para contarle a tu amiga que te estás tocando y que ella te diga lo mismo. Sólo hay que saber cómo usarlas. Y en eso te puedo ayudar.

Para empezar, prestá atención a las señales para asegurarte de que ella tenga tiempo y ganas de llevar adelante un chat “hot”. Antes que nada fíjate si está enganchada con la conversación. Por ejemplo, si tarda mucho en responderte significa que está haciendo “multitasking”, es decir, que está chateando con varios al mismo tiempo o que mientras chatea con vos está haciendo otras cosas; esa situación no es propicia para el cibersexo, por lo que mi consejo es que lo dejes para otro día.

Después, averiguá si está sola. Sí te dice que no, es muy probable que la situación tampoco sea propicia y también tengas que dejarlo para otro día. Pero igual preguntale con quién está. Si te dice que está con el marido o con el novio, quizás sea un poco pícara y le guste “jugar” a meterle los cuernos con vos. Tanteá la situación y actuá con cuidado; no te metas en quilombos.

Chica cibersexoSi ves que va todo bien, que hay onda, que ella está enganchada, te tiro algunas ideas de cómo ir llevando la conversación:

* Decile que se imagine una cita con vos, preguntale a dónde le gustaría que la lleves, preguntale dónde y cómo le gustaría que termine la cita (en la casa de ella, en la tuya, en un hotel…)

* Sí ya conversaron antes, si ya más o menos se conocen, decile que te despertaste pensando en ella, que soñabas, entre despierto y dormido, que ella te despertaba con un hermoso beso en los labios.

* Contale de alguna película romántica/erótica que hayas visto recientemente (si no miraste ninguna, antes de chatear mirate alguna, tipo 50 sombras de Grey, que a la mayoría de nosotras nos pone cachondas). Preguntale si la vio, y si la vio, qué parte fue la que más le gustó.

* Preguntale qué fue lo más loco que hizo, sexualmente hablando. Contale lo más loco que hayas hecho vos (si jamás hiciste nada loco, inventá algo, hacé trabajar tu imaginación).

* Avanzá un poquito más, preguntale cuáles son sus preferencias sexuales y sus fantasías. Contale las tuyas y buscá coincidencias. Describile alguna situación en la que los dos podrían hacer realidad juntos sus fantasías.

Profe fati - cibersexo 2Puede ser que ella sea un poco escasa de vocabulario, o muy tímida, o inexperta en cuestiones de chat, o que no se juegue mucho con la charla. En ese caso tendrás que hacer el doble de trabajo: imaginar por los dos y escribir por los dos.

Todo esto fueron sólo algunas ideas, vos agregá las tuyas.

En este punto ya deberían estar los dos con ganas de arrancarse la ropa y gozar juntos de una masturbación compartida. Pero si no es así (puede fallar), te aconsejo que guardes al amigo de nuevo en el calzoncillo, que no te enojes con ella ni le reproches, por que si esta vez no pudo ser, quizás la próxima se te dé.

Pero bueno, asumamos que todo va viento en popa. Contale cómo estás de excitado, decile que la tenés dura, preguntale si ella está mojada. Pedile que te cuente cómo se va desnudando. Vos también contale. No te preocupes por escribir bien, escribí a lo bruto. Liberate. Escribí lo que te salga. Decile lo que le querés hacer y lo que querés que ella te haga.

No hables en condicional (ejemplo: "te pasaría la lengua por todo el cuerpo"), hablá en presente simple: "te paso la lengua por todo el cuerpo". Eso le da un poco más de realismo a las descripciones y aparte es más fácil de decir y de entender.

Decile que sentís en tu cuerpo lo que ella te cuenta, como si de veras estuvieran juntos.

Tratá de postergar el orgasmo todo lo que puedas, pero decile que no aguantas más, que estás a punto de acabar, que tú miembro está duro a más no poder, latiendo, y a punto de expulsar todo su contenido (yo lo escribo con palabras elegantes, pero vos decilo como te salga, con las guarradas que se te ocurran).

Mi consejo es que no escribas gemidos o gritos (aayyy, aaahhh, ufff, etc.) por que a mí me suenan medio falsos. Pero es mi opinión nomás; como te dije antes, escribí lo que te salga y como te salga.

Profe fati - cibersexo 3Y por último: no desaparezcas en seguida después de acabar. Es típico de ustedes los hombres querer irse a la mierda apenas acaban. Pero a la mayoría de nosotras nos gusta seguir charlando aunque sea un ratito después del sexo. Bancá dos minutos, charlá un toque más, pensá que eso te va a ayudar a que haya onda otro día que tengas ganas de echarte un ciber-polvo.

Y tené a mano una cajita de pañuelos descartables o un rollo de cocina; no seas chancho.

Chicos, nada más por ahora. Espero haberlos entusiasmado para tener hermosas relaciones cibersexuales con sus ciberamigas. Y les recuerdo que el sexo con la profe está prohibido por el sindicato, así que no insistan por que me pueden meter en problemas.

En la próxima clase veremos cómo llevar el cibersexo un paso más allá: juguetes sexuales con control remoto a distancia.
Juguete sexual a distancia



jueves, 24 de mayo de 2018

Cómo chatear con chicas - clase 4: el chat prohibido


Si faltaste a las clases anteriores las podés recuperar en estos links:

Primera clase: el saludo inicial
Segunda clase: estrategias
Tercera clase: a remar
Profe Fati - chateando a escondidas

¿Así que chateando en horario laboral? ¿Chateando con una amiga mientras tu mujer duerme la siesta? ¿Tu mamá cree que estás estudiando y resulta que vos estás en varios chats simultáneos con amiguitas de todo el mundo?

Primero: ¡debería darte vergüenza! Segundo: te entiendo, yo sé muy bien lo que es la adicción al chat. Yo misma tuve que chatear a escondidas miles de veces, por motivos que no vale la pena detallar. Es por eso que en esta clase te voy a hablar sobre las dificultades de chatear en situaciones en donde no deberías hacerlo, y algunos trucos para evitar esas dificultades.

Chatear en el trabajo
En casi todas las empresas bloquean las páginas que les quitan productividad a los empleados; léase Facebook, Twitter, Instagram, Tinder, o la que sea. Y si no las bloquean, ojo por que pueden tener a alguien que analiza el tráfico de la red y detecta cuando un empleado está todo el tiempo webeando en las redes sociales.

Vos dirás: y bueno, entonces chateo con el celu. No, no, por que ahí te van a ver directamente todo el día agachado mirando el teléfono y te van a pegar un boleo en el… te van a echar.

¿Qué hay que hacer entonces? Primero que nada, te recomiendo informarte bien con los compañeros de trabajo de más confianza cuáles son las políticas de la empresa en relación al uso de Internet. Si las páginas están bloqueadas te vas a dar cuenta enseguida ni bien intentes entrar al Facebook. Si no están bloqueadas, antes de largarte a chatear como loco, averiguá bien qué onda, si es que monitorean el uso de Internet y qué es lo que se permite y qué no. Y, sobre todo, cuáles son las consecuencias si te llegan a encontrar haciendo algo indebido.

Cómo chatear con chicas - chateando en la oficina
"Señor jefe, estoy diseñando la nueva cara de la empresa"
Si monitorean el uso de Internet y son estrictos con el control y con los castigos, hay formas de esquivar los controles (hecha la ley, hecha la trampa). Se pueden usar proxys, escritorios remotos, máquinas virtuales… no tengo idea de qué son estas cosas, pero me dijeron que sirven para que no queden rastros de lo que hacés en Internet. Informate un poco, investigá, leé, aprendé y usalo; con cautela, siempre con cautela.

Una vez resuelto el problema anterior, tenés que resolver otro más obvio: chatear sin que te vean tus superiores o tus compañeros buchones. La clave para chatear a gusto en el trabajo es tener siempre abierta una ventana con alguna aplicación que parezca algo serio, tipo un documento, una planilla excel o un correo electrónico. Así, ante cualquier imprevisto, apretás Alt-Tab y cubrís la ventana de chat. Es muy bochornoso que justo pase tu jefe por atrás tuyo y te vea en medio de un chat, y vos no sepas con qué tapar la pantalla.

Antes de dejar tu escritorio para irte a tu casa, tomate la costumbre de borrar el historial de todo lo que estuviste webeando en el día. Asegurate de que no queden evidencias de todo el tiempo que perdiste chateando con tus amiguitas.

Otra cosa: medite. Hacete tiempo para cumplir con tus obligaciones. Después no me culpes si se te atrasa el laburo, o peor, si te echan por que nunca terminás tu trabajo.

Chatear en casa a escondidas
¿Queres chatear sin que lo sepa tu esposa o novia? Ante todo, te recomiendo que no lo hagas. Valorá lo que tenés en casa y no te arriesgues a perderlo por un chat con alguien que no conocés y que probablemente nunca conozcas.

Profe Fati - chateando a escondidas en casa
¿Así que "trabajando" en casa?
Pero sé que a veces la rutina, las obligaciones, o quizás el excesivo control de una novia celosa, te llevan por el mal camino. Y encontrás en el chat una escapatoria, una forma semi-inocente de liberar tensiones. No te culpo.

Pero al menos sé inteligente y procurá que no te descubran. Entonces, primero que nada, necesitás un lugar donde estar en privado con la compu o el teléfono. Si tenés un cuarto para vos solo (tipo una oficinita en casa), usala inteligentemente. Primero, la excusa: te llevás trabajo a casa para adelantar tareas atrasadas, o quizás para ganar más plata (ojo con esto último, después te pueden pedir que rindas cuentas…). Generá evidencia: llevate carpetas o papeles de la oficina que sean la prueba de que realmente estás trabajando. Pensá de antemano qué vas a contestar si te pregunta: ¿por qué tenés que trabajar tanto? Inventá algunas buenas excusas.

No te encierres con llave por que va a ser muy sospechoso. Lo que te recomiendo es que dejes la puerta entreabierta y coloques la mesa o escritorio mirando hacia la puerta, cosa de que la veas con anticipación si ella va a entrar en la habitación, y que tengas tiempo de ocultar los chats. Si te vas a andar poniendo en bolas y haciendo cochinadas, tratá de que sea únicamente cuando no haya nadie en casa y estés seguro de que no te van a sorprender jugando con tu cuerpito.

Mentiroso, mentirosoSi no tenés un lugar privado en tu casa, hacelo afuera (no lo de ponerse en bolas; sólo lo de chatear). Buscate un locutorio o un café con wi-fi. Pero ojo con los tiempos. Ponete una alarma para no quedarte chateando hasta muy tarde, o tu mujer/novia va a pensar que estás haciendo algo peor que chatear.

Lo mismo que te recomendé para el laburo: cuando termines de chatear, eliminá las conversaciones, eliminá el historial, eliminá todo. No dejes ningún rastro, por que a la larga esas cosas salen a la luz. Si querés conservar una conversación por que fue muy especial, copiala toda a un documento y guardá el documento con una contraseña y en un lugar seguro. Después borrá la conversación.

Y otra cosa (esto vale para la trampa en general, no sólo para el chat): no agendes en el celular los datos de tus amiguitas. No. Ni siquiera con nombres falsos como “tía Mecha” o “Juan Carlos”. Si querés conservar un número de teléfono, anotalo en un papelito y guardá el papelito en algún lugar seguro. Pero no en los contactos del celu. Pensá que si un llamado o un mensaje de tu amiga llega en un momento inoportuno, es preferible que sea de un número desconocido, así siempre vas a poder decir que es alguien que se equivocó. Es más fácil que tratar de explicar por qué Juan Carlos te manda un audio con una sexy voz femenina diciendo que te va a comer a besos.

Cómo chatear con chicas - Profe Fati - chatear con cautelaQue no se entere mamá
Por último, si no tenés esposa o novia, pero tenés una madre metiche, la cosa es más fácil. Si sos mayor de edad, hacele saber que necesitás tu espacio y decile que no se meta en tus cosas. Que no joda. Y si sos menor, déjate de pavadas y andá a jugar a la pelota afuera, con tus amigos. Disfrutá tu niñez, que cuando seas grande la vas a extrañar.

Así termina la clase de hoy. Vayan nomás a chatear, pero recuerden mis consejos y sean muy cautelosos si lo van a hacer de forma “ilegal”. Por favor, no pongan en riesgo a sus trabajos, ni a sus parejas, ni a sus madres.


 

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